Desde Santiago, la ruta se abre paso hacia el Valle de Colchagua, cruzando caminos escénicos entre viñedos, campos y cerros, donde la conducción fluida y los tramos mixtos marcan el pulso del viaje. Tras el descanso en Santa Cruz, la experiencia conecta historia y pasión por los motores antes de regresar a la capital, cerrando la travesía con camaradería, disfrute y el espíritu BMW Motorrad grabado en el camino.